Hablar en público

Hablar en público no es la cosa que más me guste del mundo, pero desde que estoy en Bachillerato, no sé por qué, es algo que me ha “tocado” con relativa frecuencia.

Imagen gratuita de lograstudio para Pixabay

La primera vez que hablé en público fue cuando acabamos B.U.P. en el Colegio La Salle San Ildefonso de Tenerife. El Hermano Director me pidió que redactara el discurso de los alumnos para la ceremonia de graduación. Lo leímos por partes iguales un compañero y yo. Veinticinco años después, como es tradición, nos reunimos de nuevo, y los mismos que habíamos leído el discurso entonces, volvimos a leer un discurso diferente, esta vez, en un aforo mucho más pequeño porque no estábamos todos los que nos graduamos ni nuestras familias.

En un par de semanas doy una conferencia en unas jornadas solidarias de la parroquia en la que colaboro como voluntaria. Me han encargado hablar sobre la motivación.

En el programa que he redactado para directivos y mandos intermedios de pymes industriales, en su parte segunda “aspectos emocionales y humanos” hay varios apartados que tratan el tema de la motivación, la inteligencia emocional y cómo esto influye en el perfil de un Buen Director… ¿Se imaginan a un directivo que necesitara motivación diaria por parte de los accionistas de la empresa? No parece muy lógico… y es que según dónde estemos, la motivación debe ser propia y no depender de que otros nos motiven.

Pero volviendo al tema de hablar en público, hay multitud de tutoriales, libros y técnicas para hacerlo convenientemente. De todos estos contenidos siempre se puede sacar algún provecho, sin embargo, creo que el hábito hace al monje. Cuanto más hablemos en público, mejor se nos dará, aunque eso no quita que siempre haya nervios previos. La persona que teme hablar en público, no teme al número de oyentes, sino a la situación en sí misma. Da igual que sea una multitud o cuatro gatos, si no gusta hablar en público, se pasará mal igualmente. Es una pena que en los colegios no se enseñe a hablar en público desde pequeños. Se han dejado de lado las Humanidades y ello se nota en que a casi todos nos cuesta hablar en público. También se nota en lo mal que escribe la mayor parte de la gente y en su escasa comprensión lectora, incluso con titulaciones universitarias. Por no hablar del escaso nivel de cultura general 😦

Estos son mis recursos para afrontar el momento de hablar en público lo mejor posible:

  • Preparo muy bien mi aportación: redacto lo que quiero decir, teniendo en cuenta aquello que no quiero olvidar. Compruebo que las frases no sean demasiado largas y que el vocabulario sea adecuado al público que me va a escuchar. Luego lo separo por párrafos coherentes. Y finalmente resalto en color aquellas frases que conforman el esqueleto de mi intervención. No la llevo estudiada de memoria ni tampoco la leo, sólo voy comprobando que voy siguiendo la estructura anterior y la voy enriqueciendo con ejemplos o ideas que van surgiendo sobre la marcha. Si me quedo en blanco, acudo a los papeles y retomo el hilo.
  • Empiezo con una frase cercana y amigable que me sirva tanto para estar menos nerviosa como para captar la atención del público. Por ejemplo, “pensé que no me harían falta las gafas de cerca, pero sí; la edad no perdona”
  • Antes de comenzar, procuro hacer varias respiraciones profundas y conscientes para no empezar a hablar de manera entrecortada.
  • Procuro mirar a todos pero sin mirar a nadie en concreto y tener algo en la mano, un bolígrafo, los papeles… Me ayuda mucho para no excederme con los gestos sin darme cuenta.
  • Antes de operarme de la vista, me ayudaba mucho quitarme las gafas (soy miope) y ver los rostros desdibujados y borrosos sin distinguir ninguna expresión facial. Me daba mucha seguridad.

Hablar en público, la oratoria, es una virtud. Yo no la tengo, pero intento hacerlo lo mejor que puedo por respeto a los oyentes. Además, todo aquello que suponga vencer una dificultad, es un reto más a lograr. Y conseguir retos y superar nuestras dificultades y limitaciones, con decisión pero también con humildad, es parte de la vida adulta ¿no crees?

Me encantaría leer tus consejos sobre cómo afrontas tus discursos en público. Si te ha gustado, dale a me gusta y/o comparte la publicación.

¡Muchas gracias!

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