Liderazgo, inteligencia emocional y motivación_1

En la actualidad, las empresas están haciendo hincapié en conseguir equipos de trabajo cohesionados y productivos. Para ello hace falta que estén motivados, necesariamente. Dado que la motivación también se “contagia” en un sistema jerárquico tradicional, es indispensable entender antes de conocer qué es la motivación, cómo y quién debe mantenerla viva en la empresa. ¿Cómo?, con inteligencia emocional. ¿Quién? La persona que lleva el liderazgo de la compañía.

LiderazgoLa persona que ejerce el liderazgo en la empresa viene a ser la persona que ejerce una Buena Dirección de la compañía.

¿Qué entendemos por una Buena Dirección? ¿Qué cualidades debe tener? No hay una única respuesta, ni general ni absoluta. En cada organización, según su filosofía y política de empresa, encajará una Buena Dirección que quizás en otra organización no encajaría.

Un Buena Dirección debe serlo por sí misma, es parte de lo que se espera de ella, pero al pertenecer a un colectivo, que a su vez está en unas circunstancias y un entorno determinado, hace que sea muy difícil hacer una generalización universal de su perfil. No obstante como veremos a continuación, hay unos rasgos maestros -cualidades- que debe contener su personalidad.

Estas cualidades recogen una serie de requisitos mínimos que toda Buena Dirección debe poseer y, además, saber transmitir e inculcar a sus colaboradores. Están divididas en cuatro áreas que se analizan a continuación:

  • Liderazgo
  • Formación
  • Aptitudes
  • Actitudes

El orden es importante, ya que, por ejemplo, determinadas actitudes necesitan de estar fuertemente apoyadas en liderazgo para poder ser ejercidas y muchas de las aptitudes no se podrían desarrollar sin la formación necesaria.

LIDERAZGO

¿Qué es liderar un equipo? Ejercer el liderazgo en una organización es ser capaz de convencer a los demás con pocas palabras.

El liderazgo contribuye a obtener los mejores resultados de los equipos con los que se trabaja y, en consecuencia, de la empresa. El liderazgo evita las situaciones de autoritarismo, -“lo haces así porque te lo digo yo”-, aunque siempre la última palabra la debe tener la persona que lidera.

Es imprescindible para ejercer un auténtico liderazgo que la Buena Dirección, conozca bien el negocio o la situación que se tiene entre manos y sea capaz de cambiar la forma de trabajar y tratar a los demás cuando sea necesario, cunado las circunstancias así lo recomienden.

Las personas que mejor ejercen el liderazgo en la empresa son aquellas que son ejemplares, proactivas, carismáticas y visionarias y para ello se apoyará en su formación, actitudes y aptitudes, porque la persona que ejerce como líder nace, pero también se hace. Todos podemos ser líderes de algún equipo o grupo: trabajo, proyecto solidario, familia…

FORMACIÓN

¿Qué formación debe tener una Buena Dirección? Tampoco hay una única respuesta. Un colegio requiere que su director haya sido profesor, igual que el mejor director para un hospital es un médico.

En el mundo de las empresas industriales, realmente en el mundo de los negocios en general, la formación más requerida suele ser técnica, en economía o en derecho (en menor medida).

Lo imprescindible es tener formación académica: ello permite tener una visión más amplia de lo que significa dirigir una empresa. También es el paso previo para una formación posterior, más especializada, según la organización para la que se trabaje. Muchos cursos, seminarios y Máster, por desgracia, están dirigidos únicamente a titulados superiores.

La formación debería ser continua, es decir, no hay que conformarse con el título universitario sino ir más allá: observar y comprender dónde estamos desarrollando nuestra actividad, para qué se nos requiere y ser objetivos con aquellas aptitudes que nos faltan para encontrar esa formación específica.

Recibir formación específica con regularidad es la manera de ejercer con garantías una Buena Dirección, vigente y actualizada, en un entorno que cambia rápidamente, cualidad que da seguridad a sus colaboradores.

APTITUDES

Según la RAE, la aptitud es: “capacidad y disposición para el buen desempeño o ejercicio de un negocio, de una industria, de un arte, etc.”, y también ”suficiencia o idoneidad para obtener y ejercer un empleo o cargo”.

Son las cualidades, los conocimientos y el talento necesarios para poder desempeñar una determinada labor. Algunas de estas cualidades son innatas, -el talento, la inteligencia-, y otras se aprenden con el ejercicio profesional, con la práctica, y sobre todo con la inquietud del aprendizaje. La experiencia que es tan necesaria y tiene un enorme valor, sirve afianzar las aptitudes e incorporar otras en el momento preciso. Tan importante es contar con aptitudes innatas como conocer en cada momento qué nos hace falta, y esto gracias a un desarrollado espíritu crítico que debemos incorporar a nuestras aptitudes. El espíritu crítico nos hará tomar las medidas necesarias para mejorar nuestras aptitudes y aumentar nuestro valor profesional. Esto es así porque una Buena Dirección, aún siendo una labor individual, y muchas veces solitaria, está enmarcada en la organización y por el entorno donde tenemos que desarrollar nuestra labor.

Las aptitudes más universales y necesarias para liderar son: visión tridimensional de futuro; capacidad para formar equipos de colaboradores; capacidad de definir claramente prioridades y estrategias; poder negociador y conciliador; creatividad para resolver problemas; temple y seguridad de acción en momentos difíciles, y por último, inteligencia emocional, sencillez y serenidad.

ACTITUDES

La RAE define la actitud como “disposición de ánimo manifestada de algún modo”. En el mundo de las empresas/equipos, la actitud son las ganas, la predisposición y la emoción positiva que percibimos y nos dejamos contagiar por ella, y esto ocurre cuando la Buena Dirección, actúa, dirige, alecciona, anima, se implica, se apasiona.

Destaco las siguientes actitudes como imprescindibles: enorme sentido de la ética y la honradez; coherencia; predicar permanentemente con el ejemplo; meditar y reflexionar las órdenes y decisiones; generar un buen clima en todos los niveles de la empresa/equipo; flexibilidad y facilidad de adaptación a los cambios y ante las incertidumbres y, por último, respeto a las opiniones de los demás.

Este artículo es una parte resumida de los contenidos que he desarrollado en mi programa Coaching Ejecutivo-Directivo, con especial atención hacia la empresa industrial, y que es de mi propiedad intelectual.

Si te ha gustado esta publicación, dale a me gusta y/o compártela. Nos vemos pronto por aquí: en la segunda parte de este artículo trataré la inteligencia emocional y en la tercera, la motivación. ¡Muchas gracias!

2 pensamientos en “Liderazgo, inteligencia emocional y motivación_1

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