Los números suman; las personas también

Si nos fijamos en una definición ampliamente aceptada de lo que es una empresa y que dice “emprender alguna actividad que conlleva cierto riesgo”…

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Imagen gratuita de Yanalya para Freepik

Y si nos fijamos en esta otra que dice que “una empresa es una unidad social y económica que busca ofrecer al mercado bienes o servicios para obtener una rentabilidad de ellos, agrupando “trabajo”, es decir, los recursos humanos y “capital”, es decir, quien aporta los medios técnicos y las infraestructuras necesarias para iniciar y mantener una actividad con garantías”…

¿A qué conclusión llegamos? Pues a que una empresa es la unión (¡qué palabra tan bonita!) de personas y capital para llegar a una meta común y que puede conllevar algún riesgo.

No hay empresa sin personas, al mismo tiempo que no hay empresa que dure sin rentabilidad. La rentabilidad pone la cabeza y las personas, el corazón. Como si se tratara de un ser humano, mens sana in corpore sano, nos hace entender aún mejor cómo debemos cuidar, en el seno de la empresa, no sólo los resultados sino también las personas que los hacen posibles.

En la actualidad disponemos de un elemento adicional que, va por delante de la legislación (como suele ser habitual con la tecnología, que va por delante de todo y de todos) y es la inminente robotización del mundo empresarial. Tenemos pues un doble reto por delante: mantener vivo nuestro organismo, con su cabeza y su corazón funcionando a pleno rendimiento, al mismo tiempo que esquivamos una deshumanización del trabajo y de la vida.

Dos perfiles profesionales complementarios se unen para dar respuesta a esas empresas que quieren, independientemente de su tamaño, operar como una gran empresa en cuanto a la cabeza (la rentabilidad, los números) al mismo tiempo que prestan atención al corazón (las personas). ¿Por qué? Porque son empresas con personas que ejercen su liderazgo desde un paradigma con mucho corazón: “me recordarán por cómo soy, por mi sonrisa y amabilidad (o por la falta de ambas) y no por mi curriculum vitae”…

Estos perfiles son el de Mara Esteban y su marca Generando Talento y yo misma. Mara está especializada en Recursos Humanos: formación y gestión de equipos. A Mara la conocí en el primer “Desayuno con talento” que organizó y al que fui invitada (y ahora asidua seguidora de los “Desayunos con talento” que sigue organizando). Tiene un programa para empresas muy apetecible donde trabaja el siguiente contenido:

  • Habilidades intrapersonales: donde trata conceptos y capacidades como la actitud, la proactividad, la resiliencia; la gestión del tiempo, del cambio y las emociones; cómo entrenar la creatividad y cómo desarrollar hábitos productivos.
  • Habilidades interpersonales: la confianza, la motivación, el aprendizaje, el talento y la felicidad, también en la vida profesional.

Mi especialidad, que está ampliamente detallada en esta web aquí y aquí, es prestar servicios de consultoría externa para empresas y poner a su alcance, de manera individual y personalizada para cada empresa y actividad, un plan flexible de trabajo que se adapte a sus necesidades. Vengo a ser un Controller externo, aunque últimamente está cobrando fuerza el término Interim Manager, para definir mejor mi figura profesional. Podemos trabajar objetivos de mejora POR PROYECTOS más o menos grandes en función de las áreas que se quieran abarcar: área financiera, organizativa y formativa.

En el área formativa, mi complemento a la exquisita gestión y dinámica de equipos que ofrece Mara, es el Coaching Ejecutivo para aquellos líderes que quieren ser algo más que un Directivo a secas: Directivo – Coach o Directivo – Mentor. Estoy formada específicamente para ello.

Estamos ya a punto de salir a la calle y gritar a los cuatro vientos que nuestro proyecto común está casi listo, felices e ilusionadas por ello. Nos vamos a centrar en las personas, para que éstas puedan centrarse en el mejor desempeño de su trabajo. Lograremos que personas motivadas y con confianza en sus habilidades consigan sus objetivos profesionales y empresariales. El crecimiento empresarial vendrá de la mano de un crecimiento personal y profesional: se percibirá cada día, por la propia persona pero también por su entorno, una nueva manera de hacer las cosas mucho más satisfactoria. El liderazgo se transformará hacia un liderazgo capacitador y participativo donde todas las personas de la empresa estarán altamente comprometidas en alcanzar las metas y objetivos de la empresa, en un beneficio mutuo.

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