CEO: ser o no ser

Esa es la cuestión. O más bien, that is the question… Muchas veces por moda, otras veces por desconocimiento y falta de rigor, los extranjerismos, sobre todo los anglicismos, inundan nuestra forma de hablar, de escribir y aparecen en cualquier lectura virtual (o no virtual) que hagamos.

Imagen gratuita de DiggityMarketing para Pixabay

No es necesario abusar de los anglicismos: el español es un idioma rico donde podemos encontrar cualquier vocablo apropiado. El uso de anglicismos o extranjerismos debe ser una excepción justificada ya que un abuso de los mismos no hace otra cosa que confundir y empobrecer nuestro idioma. Nuestra Real Academia, además, está abierta a recoger o adaptar vocablos: descargar (download), subir (upload)… no hay nada más que mirar cuántas palabras han sido adaptadas o renovadas para denominar todo lo relativo a la tecnología. En otras ocasiones, nuestra Real Academia recoge términos directamente del inglés y los transforma al español: por ejemplo, en 1992 aparece por primera vez en el diccionario de la RAE el verbo implementar del inglés to implement o más recientemene el acrónimo wi-fi.

Uno de los anglicismos que aparece masivamente de un tiempo a esta parte en prensa y redes sociales profesionales es CEO: Chief Executive Officer. Muchos autónomos, pequeños empresarios y directivos se autodenominan CEO de sus empresas; en la mayoría de los casos de manera incorrecta.

La traducción más apropiada de CEO y que es coherente con nuestro ordenamiento según la Ley de Sociedades de Capital (RDL 1/2010 de julio) es la de Consejero Delegado. Esto implica una serie de variables que un autónomo, con o sin empleados, no puede cumplir.

En primer lugar, para ser un CEO alguien te tiene que nombrar. Estamos hablando de una empresa con forma jurídica (normalmente S.A. o S.L.). En segundo lugar, la empresa debe tener una cierta envergadura, pues su órgano de gobierno es un Consejo de Administración. Normalmente una pequeña empresa con Administrador Único tiene un Director Gerente, no un CEO. Por último, normalmente el CEO es un administrador de la empresa, es decir, pertenece al Consejo de Administración pero tiene conferidas funciones ejecutivas dentro de la empresa. Puede ser el propio Presidente del Consejo quien sea el CEO de la compañía, en este caso estamos hablando del Presidente Ejecutivo. Si no tuviera conferidas esas funciones ejecutivas, sería el Presidente del Consejo de Administración a secas.

Recordamos aquí el funcionamiento de cualquier sociedad anónima o sociedad limitada: los accionistas de la sociedad anónima o partícipes de la sociedad limitada, nombran un órgano de gobierno: administrador único, consejo de administración o varios administradores solidarios. Ese órgano de gobierno será el encargado de administrar la sociedad con una función tan importante como la de formular las cuentas anuales en plazo y forma y presentarlas, para su aprobación, a la Junta de accionistas o partícipes que lo nombró. El Consejo de Administración, entre otras muchas más funciones, también será el encargado de representar a la empresa y de fiscalizar la gestión que haga la persona encargada de dirigir la empresa.

En las grandes empresas, complejas por su propia naturaleza, suele existir una figura adicional a la Junta de Accionistas (o Partícipes) y al Consejo de Administración: es el Consejero Delegado o el Presidente Ejecutivo (en el caso de que el miembro del Consejo que ostenta las funciones ejecutivas de la empresa sea el propio Presidente del Consejo de Administración). ¿Qué significa tener funciones ejecutivas? Pues significa ni más ni menos que aparte de responder con tu propio patrimonio en caso de una administración dolosa por ser parte del Consejo de Administración, participas activamente en el día a día de la gestión y funcionamiento de la empresa, tomando decisiones ejecutivas que otros tendrán que llevar a cabo: los directivos de la empresa.

En resumen, ser un CEO no es una etiqueta que uno se pueda poner. Para ser CEO de una empresa con forma jurídica debe existir un órgano de gobierno, normalmente un Consejo de Administración, que delegue esas funciones ejecutivas a un CEO o mejor dicho, a un Consejero Delegado o Presidente Ejecutivo.

A veces se puede confundir CEO con Socio Fundador, ya que en la primera fase de una empresa el socio fundador hace las funciones de administrador, de gerente… pero en nuestro ordenamiento no es lo más adecuado. Un caso conocido de un CEO que también es socio fundador es el de Mark Zuckerberg de Facebook.

En 2020 la Consultora Brand Finance en un informe complementario a su informe Brand Finance Global 500, ha realizado un análisis sobre los 100 mejores CEO del mundo, posicionando a José María Álvarez Pallete (Presidente Ejecutivo de Telefónica) como el CEO español mejor valorado.

Como conclusión, ser CEO es una cuestión de grandes números y de unas funciones específicas dentro de una gran organización. Por ello la palabra despierta tanta admiración, porque cuando analizamos los CEO más conocidos del mundo en la actualidad, nos quedamos mudos ante sus carreras profesionales y responsabilidades de vértigo. Es una razón adicional, desde mi punto de vista, al margen de la importancia de utilizar bien nuestro idioma, por la cual no se debe usar este concepto a la ligera.

Si te ha gustado esta publicación, dale a me gusta, deja un comentario y/o compártela. Sería aún mejor que te suscribieras porque recibirías mis contenidos directamente en tu bandeja de entrada ¡Muchas gracias!